Marta: ¡Hola!, ¿Qué haces?
Dijo desde la habitación
Mario: Nada que te interese.
Respondió el chico sentado al lado de su cama.
Marta: ¡Mmmm!, quiero ver, ¿Me dejas?
Se movió lentamente hasta llegar al hombro del chico
Mario: ¡Arrgh!, mmm, quizás, no lo sé... No te dejaré, ¿por qué
tendría?
Dijo el chico con una cara roja y volteando lo que hacía.
Marta: ¡Rayos! déjame ver que haces.
Dijo un poco enojada
Mario: Te digo que no quiero.
La chica se puso de pie
Marta: Entonces toma esto
Dijo mientras le golpeaba con el pie en la columna.
Mario: ¡Auch! eso duele, ¿estás loca? ¿Por qué me golpeas?, al
menos te hubieras quitado los zapatos.
Marta: No me importa, muéstrame lo que haces.
Mario: ¡Esta bien, pero cálmate, pequeño demonio!
Mientras se sobaba la espalda con la otra mano, tomó lo que tenía
en la mano y con un ligero movimiento le dio vuelta dejando ver el contenido
del cuadro.
Marta: no entiendo que es todo eso, solo veo rayones y trazos, no
entiendo nada, valla que si te gusta perder el tiempo.
Mario: Pues te dije que no te interesaría, pues no está completo,
cuando lo termine te lo enseño. Siempre y cuando no me hayas matado primero.
El chico sonrió de una forma sarcástica. La chica
se le acercó al hombro nuevamente con un aura oscura.
Marta: ¿Qué estas insinuando, escombro de basura? si tienes algo
que decir hazlo sin murmurar y dilo alto y claro.
Y en un cambio total de actitud puso una sonrisa
Marta: ¿Por cierto que harás mañana?
Mario: Esconderme de un monstruo.
Nuevamente la chica cambio su ánimo.
Marta: ¡Tienes una gran boca!
Mario: No como la de alguien que se come a su novio en vida.
La chica con la misma actitud forzando una sonrisa le respondió
Marta: Nunca paras de hacer bromas, que boca la tuya, tendré que
darte lecciones.
Ella se acerca lentamente por detrás y puso sus manos en el pecho
del chico. El chico exclamo inmediatamente con una cara roja.
Mario: ¡Rayos!, ni muerto aceparía clases por parte tuya.
La chica al escuchar eso dio una sonrisa de travesura
Marta: ¿Dirás lo mismo si te digo que por cada respuesta correcta
en el examen recibirás un beso?
Mario: Como sea déjame terminar ¿sí?, estoy ocupado, vente mañana
y lo platicamos
Marta: ¿Eso es un sí?
Mario: ¡Sí!, ¡sí!, lo que tú digas. Ya me has atrasado mucho.
La chica se levantó inmediatamente se puso roja y volteo
inmediatamente cubriéndose la cara
Marta: Valla, que has dicho, me has avergonzado.
Mario: Si, si, ya te dije que sí, ve a tu casa y mañana
hablamos, déjame terminar esto, que es muy importante para mí.
La chica sonrió
Marta: No hay problema cariño, hasta mañana, ¡adiós!
Cerro la puerta y media hora después, la puerta se abrió nuevamente
Beatriz: Hermano, está lista la cena. Tu novia se fue hace media
hora y nunca la vi tan feliz como ahora.
Mientras Mario estaba sollozando en un rincón, acurrucado como si
de un niño espantado se tratase.
Beatriz: ¿Y a ti que mosca te pico?
Mario: Ese monstruo hoy está feliz pero mañana me mata.
Beatriz: ¿Por qué? si salió con una sonrisa. Que seguro ha de
haber espantado a sus padres.
Mario: Pues esa es la razón, de alguna
forma estábamos peleando, pero me encontraba tan
concentrado haciéndole un regalo sin que se diera cuenta que
no prestaba mucha atención a lo que ella decía, de alguna forma me
las arregle para que no se diera cuenta lo que yo hacía, pero termine diciendo
algo sobre darle un beso o recibir un beso, y al verle la cara feliz no pude
aclarar las cosas.
Beatriz: ¿Y por qué no solo le das lo que ella pide?
Mario: Porque es simplemente mi primera vez, y que sea con ese
demonio, será espantoso.
Beatriz: A ver, no entiendo, ella es tu novia ¿no?...
Mario: Corrijo, ella dice ser mi novia, ¿además quien sería novio
de una cosa como esa?
Beatriz: Hay que lindo ustedes se aman, bueno como sea, besarse es
algo normal entre las parejas, así que relájate, todo saldrá natural.
Mario: Es que parece que no me entiendes.
Beatriz: Claro que si te entiendo, soy tu hermana ¿no?, sé que tu
estas, ¡esto es emocionante!, ¡mi hermanito tendrá su primero beso!
Mario: ¿Disfrutas ver que torturan a tu hermano, cierto? Eres peor
oigual a ella.
Beatriz: ¿Pero qué dices?, mira para que la vuelvas loca, aprende
el beso francés, o también puedes intentar el ruso, la lengua trenzada o ...
Mario se levanta y la empuja fuera de la habitación.
Beatriz: ¡Oye!, ¿Qué haces?
Mario: Sal déjame en paz solo quieres torturarme, pensé
que me ayudarías pero tuve falsas esperanzas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario